21 Enero 2015: YO GANAS SIEMPRE TENGO


Autor: Blogracho

De dos años a esta parte me volví obsesionada de los libros.

Así como pasa con la ropa, los discos, las películas, los juegos electrónicos o cualquier cosa que implique sacar plata del bolsillo. A mí me pasa con los libros.

Yo amo comprar libros por el solo gusto de tenerlos; para que cuando tenga ganas, de leerlos, estén ahí, prontos y a mi disposición.

Yo ganas siempre tengo. Tiempo para hacerlo es lo que me falta.

Pero desde hoy y por el resto del año, no compraré ni un solo libro. Lo prometo. Y a ver si comienzo a leer algo, que el arte no se transmite por telepatía.

Ni siquiera para un quickie tengo tiempo.

Es así señores escritores, si no se nos ulceran los codos de tanto martillar el teclado y no nos curamos las cataratas con Colirio de Lectura, este aparato reproductor de palabras se nos oxida.

Por eso desde hoy comienzo a hacerlo cada vez que tenga ganas, aunque me falte el tiempo. Un quickie al día o máximo cada dos días.

Escritura quickie, lectura quickie. De un solo tirón, pero con derecho a repetir.

20 Enero 2015: MI PASIÓN POR LOS RELATOS CORTOS (SHORT STORIES) Y RAYMOND CARVER


Autor: Blogracho

CARVERMe apasioné de éste género la segunda vez que encontré a Raymond. La primera, cuando me llevó a su Catedral y me la mostró con los ojos vendados, quedé flechada y con ganas de volver a verlo. Pero fue la segunda vez, cuando pude ver dentro de su tintero, que perdí la cabeza por él, por su género, y supe que él también sentía lo mismo que yo.

“Había entendido que me sería difícil escribir una novela, debido a mi incapacidad para concentrarme en algo por un período de tiempo apreciable. […] Tenía que ponerme en la mesa y escribir algo para terminarlo ahora, no más tarde o al regreso del trabajo, y antes de perder el interés. […] En aquellos días imaginaba que, si hubiese logrado separarme una hora o dos al día solo para mí, después del trabajo y la familia, hubiese sido más que suficiente. El paraíso. Y era contento de tener esa hora. […] Así de propósito y por necesidad, me limité a escribir cosas que sabía que podía terminar en una sola sesión, dos sesiones al máximo. Estoy hablando de los primeros borradores. He siempre tenido la paciencia de rescribir. […]”*

Supe que él era mi alma gemela. Y también yo la suya. Que él escribió esto para mí, para cuando nuestras vidas se cruzaran, y que él me susurraría sus angustias y que yo le acariciara su rostro de papel, deslizando suavemente mi mirada en cada una de las palabras de sus relatos.

*Il mestiere di scrivere, Carver Raymond.